Bombas de racimo
De colores vivos para atraer a l@s niñ@s; así son las bombas de racimo, los explosivos que se fragmentan para multiplicar su capacidad destructiva y que en 2006 se cobraron la vida de 3.830 personas e hirieron a otras 5.581 en Irak, Afganistán, Líbano, Serbia, Sudán o Bosnia-Herzegovina.
Tras un arduo camino, el día 23 de febrero de 2007 se dieron los primeros pasos para la firma del primer tratado internacional contra las bombas de racimo con la Declaración de Oslo, que cuenta con el apoyo de 46 países -Afganistán, Angola, Argentina, Austria, Bélgica, Bosnia y Herzegovina, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Croacia, República Checa, Dinamarca, Egipto, Finlandia, Francia, Alemania, Guatemala, el Vaticano, Hungría, Islancia, Indonesia, Irlanda, Italia, Jordania, Letonia, Líbano, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Méjico, Mozambique, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, Perú, Portugal, Serbia, República Eslovaca, Eslovenia, Sudáfrica, España, Suecia, Suiza y Reino Unido-.
Sin embargo, otros- Estados Unidos, Rusia, Israel, China, Rumanía, Polonia y Japón- no se han sumado a la iniciativa, que entrará en vigor a partir de 2008.
Precisamente uno de los países no firmantes, Israel, lanzó en el Líbano durante el verano pasado más de un millón de bombas de racimo que se han encontrado alrededor de ciudades y casas, ignorando la recomendación de Naciones Unidas sobre el uso de estos explosivos. Podéis consultar la pregunta que formulé a la Comisión y su respuesta...
Para más info



